- El peligro no está solo en comprar: el instalador es quien abre el circuito. Si hay refrigerantes ilegales o mezclas desconocidas el riesgo lo asume en primera línea.
- El titular no solo tiene una instalación: tiene una responsabilidad. Y empieza por saber —y comunicar— qué refrigerante hay realmente en su sistema.
- CNI recomienda verificar el tipo de gas del sistema y tratarlo como potencialmente peligroso hasta confirmar y asesorar al titular.
- CNI incluye cláusulas modelo para presupuestos y contratos que refuerzan la trazabilidad y la legalidad del refrigerante.
Madrid, 17 de diciembre de 2025
La Confederación Nacional de Instaladores, CNI ha difundido la nota CNInforma “Aviso importante a instaladores | Refrigerantes ilegales o mal etiquetados: riesgo de accidente y sanción”, con un mensaje claro: el riesgo real del mercado ilegal no es solo económico o normativo; es de seguridad y afecta directamente a quien está en primera línea: el instalador.
Aunque el debate público suele centrarse en incautaciones y operativos, CNI quiere poner el foco donde todavía falta conciencia: un instalador puede estar expuesto a un accidente grave incluso sin haber comprado el refrigerante, simplemente por intervenir una instalación donde el gas fue introducido previamente por terceros o por el propio titular, y no es el que figura en la etiqueta o documentación.
“El caso detectado en Canadá es especialmente grave porque se encontraron cilindros etiquetados como R-410A que, en realidad, contenían R-40 (cloruro de metilo), un gas extremadamente inflamable y corrosivo. En determinados sistemas puede reaccionar con el aluminio y generar compuestos que pueden llegar a inflamarse espontáneamente al contacto con el aire. Esto significa que una intervención ‘normal’ —abrir un circuito para mantenimiento— puede convertirse en un accidente grave. Y quien está en primera línea, quien manipula y quien puede salir herido o incluso perder la vida, es el instalador.”, señala Blanca Gómez, directora de CNI.
“La seguridad del instalador empieza antes de que llegue a la sala de máquinas: empieza con la información que aporta el titular. Si el titular no controla qué gas entra en su instalación, el riesgo lo paga quien abre el circuito: el instalador. Un titular bien informado no solo cumple: protege a quien va a intervenir su instalación ”, asegura Antonio Cano, miembro del Comité Técnico de CNI.” Hasta ahora esta situación era impensable, pero las circunstancias actuales de entrada masiva de gas ilegal, ha obligado a CNI a recomendar a los instaladores que antes de manipular, verifiquen el tipo del gas del sistema (L1, L2 o L3) y traten el contenido como potencialmente peligroso hasta confirmar, especialmente cuando el equipo “viene de fuera” o existen dudas sobre su historial” continúa Antonio.
CNI remarca además la importancia de que los instaladores informen y asesoren también a los titulares/operadores (supermercados, hoteles, industria, comunidades…), para evitar riesgos: una información incompleta sobre intervenciones previas o sobre el refrigerante real puede convertir una operación rutinaria en un escenario crítico.
Como medida preventiva adicional, CNInforma incorpora un anexo con cláusulas modelo para presupuestos, órdenes de trabajo y contratos, orientadas a reforzar la trazabilidad, evitar el desconocimiento del “gas aportado por el cliente” y asegurar la legalidad y seguridad en toda la cadena de valor del refrigerante.
Descarga de la Nota CNInforma (incluye recomendaciones y cláusulas): https://cutt.ly/wtaaXSNr
Descarga aquí la Nota de Prensa
NP-CNI alerta peligro manipular equipos con gases desconocidos
