¿Está preparada tu empresa para 2030?
Durante la última reunión de la Junta Directiva de CNI celebrada en Madrid, uno de los debates más enriquecedores de la jornada giró en torno a una pregunta sencilla pero trascendental: ¿cómo será una empresa instaladora competitiva en 2030?
Más allá de los cambios normativos que ya están llegando al sector, los miembros de la Junta analizaron las profundas transformaciones que están afectando a la actividad de las empresas instaladoras y que previsiblemente marcarán su evolución durante los próximos años.
La falta de relevo generacional, la creciente dificultad para incorporar profesionales cualificados, la entrada de fondos de inversión en el sector, los procesos de concentración empresarial, la construcción industrializada, la digitalización, la inteligencia artificial o las nuevas exigencias de formación fueron algunos de los asuntos abordados durante el debate.
Los participantes compartieron experiencias muy diversas procedentes de distintos territorios y especialidades, constatando que muchos de estos cambios ya no pertenecen al futuro, sino que forman parte de la realidad diaria de numerosas empresas. En algunos casos resulta difícil encontrar personal cualificado; en otros, la digitalización empieza a modificar procesos internos que apenas habían cambiado en décadas. También se analizaron las oportunidades y riesgos derivados de la concentración empresarial y la creciente profesionalización de la gestión.
Una de las conclusiones más compartidas fue que la empresa instaladora del futuro no competirá únicamente por su capacidad técnica. La capacidad para atraer talento, incorporar tecnología, adaptarse a nuevas exigencias regulatorias, formar a sus profesionales y gestionar la empresa con criterios cada vez más profesionales será igualmente determinante para mantener la competitividad.
CNI continuará impulsando este tipo de reflexiones estratégicas porque los próximos años estarán marcados por cambios profundos y simultáneos. Comprenderlos a tiempo será clave para convertirlos en oportunidades de crecimiento y no en factores de riesgo para nuestras empresas.
